El barandal de Carreras

30 de octubre, 2018
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Ricardo Sánchez García @DDHHSamuelRuiz

Como otros problemas, la Inseguridad Pública parece no importarnos hasta vivirla en carne propia o cuando a través de un familiar sentimos ese grado de vulnerabilidad al transitar por calles potosinas. El brutal asesinato de la dentista Érica Muñoz Villarreal, quien además esperaba un bebé y el cruento hecho donde a Leo Rodríguez, músico y enfermero, le arrebataron la vida, despertó en la sociedad altos síntomas de incredulidad frente a datos presentados por el gobernador Carreras en su informe anual.

La respuesta inmediata de autoridades ante cuestionamientos sociales por altos índices de inseguridad versa sobre la prevención personal. No tienen argumentos para defender su ineficiente implementación de programas tendientes a disminuir delitos sangrientos, antes de tener que perseguir delincuentes.

Tantas concepciones del término “seguridad” a menudo lo vuelven ambiguo, por eso algunas personas confunden la social, la pública y la nacional. Pero no es el único sentido con el que se usa. Su falta de claridad busca confundir a la población y legitimar acciones. Como muestra, Felipe Calderón argumentó motivos de “seguridad nacional” para mantener al ejército en las calles realizando trabajo policial ajeno a su naturaleza.

En el 3er Informe de Gobierno Juan Manuel Carreras usa el concepto con varios fines. Habla de seguridad social, seguridad alimentaria, seguridad y asistencia, seguridad pública, ciberseguridad, seguridad jurídica, seguridad perimetral, personal de seguridad y custodia, medidas de seguridad, seguridad ciudadana, condiciones de seguridad, nuevo modelo de seguridad, instituciones de seguridad, agenda en materia de seguridad, foro de seguridad y niveles de seguridad.

Pero como discurso para turistas, sobresale el inmejorable logro del mandatario por garantizarles seguridad al visitar las grutas en la Catedral de Rioverde, pues podrán hacer su recorrido sobando con la palma de la mano un barandal.

El artículo 21 constitucional define la seguridad pública como una función a cargo de la Federación, las entidades federativas y los Municipios. Les compete la investigación y persecución de delitos para hacerla efectiva, así como la sanción de las infracciones administrativas. Corresponde al ministerio público y a las instituciones policiales de los tres órdenes de gobierno coordinarse para cumplir los objetivos.

El inciso C del artículo citado señala la obligación gubernamental de formular políticas para prevenir la comisión de delitos. En lugar de eso las autoridades reducen la previsión a niveles circunstanciales en la vida diaria de las personas: evitar lugares oscuros o deshabitados en horarios nocturnos. Con esto incriminan a las propias víctimas y dejan en ellas la responsabilidad de su fatal destino.

En el eje rector 4 del informe, titulado San Luis Seguro, Carreras presume una inversión superior a los 3 mil 200 mdp con la cual supuestamente implementó una estrategia contra la delincuencia. Nos coloca por debajo de la media nacional con números basados en la ocurrencia de delitos registrados en carpetas de investigación. Vaya fuente. Sin embargo, los resultados expuestos son lejanos de la percepción ciudadana.

Esta concepción sobre seguridad es meramente doméstica. Los diferentes órganos estatales previstos desde la legislatura para otorgar garantías a la sociedad exponen su falta de capacidad y evidencian su visión paternalista. Consideran menores de edad a la ciudadanía pero el placebo gubernamental sirve sólo para deslindarse de sus responsabilidades.

Los barandales del puente, canción tradicional mexicana atribuida a Palomar Rafael e interpretada por Los Tigres del Norte, Antonio Aguilar, Los Alegres de Terán entre otros, hablan del estremecimiento sufrido cuando pasa la gente por un puente. En el Informe, Juan Manuel Carreras alardea de planes y programas tendientes a fortalecer las instituciones de seguridad, procuración de justicia y combate a la corrupción. Aunque por seguridad considere relevante haber reforzado los barandales al interior de unas grutas (p. 34).

El malestar por tanta violencia se ha reflejado en las redes sociales. Los temores de la población se muestran en la estresante forma de modificar los hábitos familiares. Las pláticas en cafés y reuniones amigables versan sobre el tema. Las polémicas en la tribuna del Congreso dan cuenta de su relevancia.

En el Estado los feminicidios son el pan de cada día; cuerpos aventados en lotes baldíos aparecen a diario. El músico Leo y la doctora Erika, a quienes arrebataron violentamente la vida, se suman a los irresueltos casos de impunidad e ineficiencia.

Mientras eso pasa, usted podrá sentirse tranquilo. Contará con la inmejorable oportunidad de deslizar su mano sobre un barandal, sólo si visita las grutas en la Catedral de la bella ciudad de Rioverde.

Si su intención es transitar por colonias de la capital o detenerse en parajes al interior del Estado, agárrese de donde pueda.

Ricardo Sánchez