La inteligencia artificial es un recurso que nutre la imaginación cinematográfica

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La humanoide “Sophia” sorprendió al mundo por su capacidad de mantener una conversación

17 de diciembre, 2018
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Redacción

 

Ciudad de México.- La humanoide “Sophia” sorprendió al mundo por su capacidad de mantener una conversación gracias a su inteligencia artificial, una realidad que en el mundo cinematográfico se había pronosticado atrás.

Aunque la primera “ciudadana androide del mundo” aún “sueña” con tener sentimientos y emociones, en la ficción el desarrollo de la ingeniería robótica y la inteligencia artificial han permitido crear a humanoides autónomos capaces de vincularse con las personas e incluso intentar esclavizar a la humanidad.

En 1921 el escritor checo Karel Capek acuñó la palabra “robot”, que se relacionaba con androides pesados y metálicos; actualmente, la firma tecnológica Hanson Robotics, creadora de “Sophia”, ha dado pasos importantes en el desarrollo de la inteligencia artificial.

“Sophia”, la máquina de facciones humanas, fue desarrollada a imagen y semejanza de la actriz y modelo de la época dorada de Hollywood, Audrey Hepburn.

Lo que hace años solo era parte del guion de numerosas películas sobre el tema, entre ellas “Yo Robot”, “Autómata”, Inteligencia Artificial”, “Her”, “Ex Machina” y “Minority Report”, “Sophia” mostró al mundo que el futuro de la industria del “machine learning” o aprendizaje de máquinas es prometedor… tal vez más cercano y en algunos casos similar a lo que se muestra en la pantalla grande.

La idea de los robots con capacidades cognitivas está tan presente que llegó a convertirse en un subgénero de la ciencia ficción conocido como el “cyberpunk”; ese género centra su trama en el conflicto entre máquinas capaces de razonar y hackers de un futuro ficticio en el que la tecnología es la protagonista de los filmes.

En numerosas entrevistas que ha ofrecido en distintas partes del mundo “Sophia” aseguró que los robots no quieren desplazar a los humanos, por el contrario, lo que buscan es ayudar en tareas repetitivas, peligrosas o analizando grandes volúmenes de datos.

Aclaró que el miedo que sienten algunas las personas hacia los robots provienen de la influencia cinematográfica hollywoodense; los robots capaces de sentir, amar y pensar, de cuestionarse su propia identidad, establecer relaciones con la humanidad e incluso tratar de dominar el mundo son algunos de los escenarios que la cinematografía ha puesto como temas de reflexión, ante el continuo avance de la ciencia y la tecnología.

Desde la visión del cine, la inteligencia artificial es vista como un experimento sociológico en el que se intenta establecer una relación con los robots, con la idea de hacerlos semejantes a los humanos en apariencia y en sus capacidades de razonar y tener sentimientos.

La cinta francesa “Alphaville”, filmada por Jean-Luc Godard en 1965, es una de las referencias cinematográficas en el inicio del “cyberpunk”, en ella aparece “Alpha 60”, la máquina creada por el “profesor Von Braun” que comanda la vida mental de los habitantes de la ciudad.

El desarrollo de las máquinas en el cine continuó con “2001: Odisea en el espacio”, cinta de Stanley Kubrick estrenada en 1968, en la que la supercomputadora “HAL 9000” guía a un equipo de tres astronautas en un viaje en durante el cual pretenden descubrir los orígenes de la humanidad.

Estrenada en 1982 por el director Ridley Scott, “Blade Runner” es un clásico que plantea un supuesto conflicto entre los humanos artificiales denominados “replicantes” y los policías encargados de exterminarlos o “blade runners”, a raíz de un motín.

Sus logrados efectos especiales la convirtieron en un clásico y una de las más influyentes cintas del género, que puso el tema de la inteligencia artificial en el plano de la discusión ética sobre sus posibles alcances en la vida real.

El cineasta James Cameron crea en “Terminator” (1984), un robot con apariencia humana que regresa en el tiempo para asesinar a la madre del futuro líder de la rebelión humana contra el dominio de las máquinas.

En la búsqueda por crear robots con “sentimientos”, en 1986 el realizador John Badham dota al robot militar “Johnny V” de sensibilidad humana y de un insaciable deseo de conocimiento en “Cortocircuito”; dos años después salió una segunda parte “Cortocircuito 2”, del director Kenneth Johnson.

Para 1987 Paul Verhoeven lanza “Robocop”, la historia del policía “Alex Murphy”, que es asesinado por un criminal y su cuerpo es reconstruido con piezas de acero para combatir el crimen en la ciudad de Detroit.

Con “Clase de 1999”, creada por Mark L. Lester en 1990 pero ambientada nueve años después, las bandas criminales se han convertido en un problema tan grave que algunas ciudades viven en la anarquía, sin control, y por ello se da un paso adelante en el desarrollo de la apariencia de las máquinas para hacerlas lucir más “humanas”.

En Seattle, profesores robot son introducidos de manera secreta en las escuelas más conflictivas para controlar a los alumnos; de ahí se desata una guerra en la que los estudiantes optan por defenderse y prevalece la regla de sobrevivir o morir.

De esa cinta salió “Clase de 1999 II: El sustituto”, dirigida en 1994 por Spiro Razatos, en la cual el robot renegado  “John Bolen” escapa de la destrucción dos años atrás, usurpa el lugar de un profesor y comienza a imponer su propia ley en un instituto.

Posteriormente, aparece “El hombre bicentenario”, estrenada en 1999 bajo la dirección de Chris Columbus, en la que el robot NDR “Andrew” es adquirido en 2005 por la familia Martin para realizar tareas de mantenimiento y limpieza.

Las reacciones de la familia van desde la aceptación y la curiosidad hasta el rechazo total y el vandalismo deliberado por su hija mayor, “Grace”, que conduce al descubrimiento de que “Andrew” puede identificar las emociones y la reciprocidad en especie a pesar que ningún robot está diseñado con esa característica.

Del progreso tecnológico ficticio y real, el mundo del cine también ha retomado como tema las implicaciones sociales y éticas que implica un desarrollo más avanzado de la inteligencia artificial.

En ese sentido, en la cinta “Matrix”, filmada en 1999 por Lana (Larry) y Lilly (Andy) Wachowski, los humanos se convierten en esclavos de las inteligencias artificiales creadas.

La cinta está inspirada en el mito de la caverna de Platón, quien planteó que si el mundo que nos rodea es real o ficticio y muestra la idea, creada en la ficción, de que en un futuro las máquinas podrían rebelarse contra los hombres.

Otra de las películas emblemáticas del género es “Yo Robot”, del director Alex Proyas y que se estrenó en 2004, en la que se plantea la rebelión de las máquinas, con lo que la discusión del desarrollo tecnológico y científico en la materia transita del progreso al miedo.

Ese film también está inspirado en el libro del escritor Isaac Asimov, famoso por “establecer” las tres leyes de la robótica según las cuales un robot no hará nunca daño a un ser humano, siempre obedecerá sus órdenes y protegerá su propia existencia sin transgredir las primeras dos.

Dirigida en 2001 por Steven Spielberg, “A.I. Inteligencia artificial” explora la idea de dotar de sentimientos a los robots, a través de un niño mecánico que atraviesa por diversos problemas en su afán de convertirse en un ser humano.

La película “Minority Report”, interpretada en 2002 por Tom Cruise, Colin Farrell y Samantha Morton, está basado en un relato homónimo del novelista Philip K. Dick, en el que imaginaba un mundo futurista (abril de 2054) en el que la policía usaba métodos avanzados en su “Unidad de Precrimen” para evitar asesinatos.

Esta cinta predijo varias tecnologías que en la época parecían lejanas, como los automóviless sin conductor, la publicidad personalizada en Internet, los sistemas de reconocimiento facial, las pantallas flexibles y el uso de hologramas.

Una máquina creada a partir de un cerebro humano, con poderosas habilidades y fabricada con fines militares presenta Caradog W. James en “The Machine” (2014), sin embargo la máquina empezaría a sentirse demasiado humana para cumplir con sus objetivos bélicos.

Ese mismo año “Her”, de Spike Jonze, muestra a un escritor desanimado que desarrolla una especial relación amorosa con el sistema operativo de su computadora, una intuitiva y sensible entidad llamada “Samantha”.

Para continuar con los robots, también en 2014 se presenta en las salas de cine “Autómata”, de Gabe Ibáñez, situada en el año 2044 cuando el uso de los robots es doméstico y aparentemente son manejables.

La historia relata una situación donde parece que han sido rotos dos de los protocolos con los que se inventaron e hicieron daño a los humanos, rebelándose en contra de ellos.

En “Ex Machina” (de 2015), el director Alex Garland muestra a un joven programador que trabaja en una compañía de Internet cuando es elegido para evaluar las capacidades y la conciencia de una hermosa y sofisticada robot llamada “Ava”, un androide con apariencia femenina (ginoide) que no estaba del todo terminada.

El uso de la robótica y la inteligencia artificial en el mundo cinematográfico ha permitido al público imaginar y reflexionar sobre la manera en que la tecnología ha transformado la sociedad, al mostrar la familiaridad con la cual la humanidad podría vincularse con los robots en el mundo real.