FAO investiga las causas de la migración en El Salvador, Guatemala, Honduras y México

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Es necesario ofrecer mejores oportunidades para las personas y sus familias en sus lugares de origen

18 de diciembre, 2018
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Redacción

 

Ciudad de México.- Ante el fenómeno de la migración, en el que es importante salvaguardar los derechos humanos de los migrantes, también es necesario ofrecer mejores oportunidades para ellos y sus familias en sus lugares de origen, señaló la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“El posicionamiento de la Organización no significa una intención de retener para siempre a las personas en sus lugares de origen, sino de garantizar que tengan las condiciones necesarias para decidir libremente si permanecen en casa o si migran a otro lugar”, dijo Luiz Carlos Beduschi, Oficial de Desarrollo Rural de la FAO.

A través del estudio “Mesoamérica en tránsito”, la FAO identifica dónde están y cómo son los principales territorios de origen de los migrantes de El Salvador, Guatemala, Honduras y México.

De acuerdo con este organismo mundial, la migración está estrechamente relacionada con los territorios rurales, donde las personas enfrentan más pobreza y menos oportunidades, problemas de violencia e impartición de justicia, así como a los efectos del cambio climático.

En el marco del Día Internacional del Migrante, que se celebra este 18 de diciembre, la FAO indicó que de los cerca 30 millones de migrantes latinoamericanos, casi 15 millones son originarios de los países mencionados y  de ellos 11 millones provienen de México.

La mayoría tiene como lugar de destino Estados Unidos, lo que convierte a esta subregión en uno de los principales corredores migratorios del mundo, sostuvo la FAO hoy en un comunicado.

El análisis se basa en los últimos datos de los censos de población de los países y contrasta la información con indicadores municipales de pobreza, violencia y vulnerabilidad ambiental.

El resultado es un mapeo que puede ayudar a los países a reforzar sus estrategias de desarrollo rural, a fin de atender puntualmente las causas de la migración en cada territorio.

En términos generales, la investigación muestra que en El Salvador y Honduras, los municipios expulsores tienden a tener una mayor tasa de pobreza, presentan viviendas con menor calidad de servicios básicos, cuentan con mayor porcentaje de población sin educación secundaria y reportan un mayor peso de las actividades agrícolas en el empleo.

Entre los principales factores relacionados con la migración en El Salvador, se encuentran la pobreza en Ahuachapán, Cabañas, San Vicente y Sonsonate; la vulnerabilidad ambiental en Chalatenango, Cuscatlán, La Libertad y San Salvador; y los problemas de violencia en La Paz, Morazán y San Salvador.

Por su parte, la migración hondureña está fuertemente relacionada con la falta de oportunidades, pobreza y violencia en el noroeste del país y con la vulnerabilidad ambiental en la zona centro-sur.

Aunque en Guatemala se observa una relación menos fuerte del comportamiento migratorio en función de las características territoriales, la tasa de expulsión aumenta en los municipios donde el porcentaje de población sin educación secundaria es mayor.

Mientras que en México, los municipios expulsores tienen mayores niveles de pobreza y manifiestan una fuerte presencia del empleo agrícola. Aquí, la migración está relacionada con la pobreza en la zona sur y con la violencia en el occidente, noroeste y noreste; mientras que los problemas de vulnerabilidad ambiental parecen ser transversales.

Estos hallazgos sugieren que una política orientada a mitigar la magnitud de la migración debe considerar cómo las características territoriales influyen en la decisión de migrar.

Pero también plantean la necesidad de entender mejor el impacto de la migración en los lugares de origen, así como el papel de las remesas y de los migrantes que deciden regresar a sus comunidades.

Ante esta situación, organismos internacionales como la FAO y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en conjunto con otros socios estratégicos, promueven una Alianza para enfrentar las causas de la migración rural en Mesoamérica.

El principal aporte de ambas organizaciones será, entre otras, un conjunto de propuestas de políticas adaptadas a la realidad de esta región, tan dinámica en términos migratorios.

Lo anterior, precisan en el comunicado, es particularmente relevante, ya que los países de América Latina y el Caribe están defendiendo su posición en el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular.